Crítica por Antonia Werner
En esta crítica se hablara sobre el cortometraje llamado ‘Googuri
Googuri’. Este vídeo proveniente de Japón trata sobre la relación cercana entre
una niña y su abuelo. La niña siempre iba a ver al abuelo a su cama y junto a
él soñaba sobre cosas fantásticas. Cuando el abuelo muere la niña trata de
aceptarlo, recordando los buenos momentos que paso junto a él.
El cortometraje mantiene una estructura en la que cada parte
queda a la interpretación del espectador; esto se debe a que no tiene textos ni
diálogos, solo imágenes, sonidos de ambiente y de personajes de forma
inarticulada.
Para comenzar, la niña se encuentra sola en un posible patio
de escuela o plaza pública. Tras ella, un pájaro se encuentra alejado de otros
que comen semillas, dando a entender que la niña se entiende sola, o es así,
solitaria o independiente, y como veremos en adelante, que su única compañía- o
al menos la que verdaderamente disfruta- es su abuelo.
En otra escena el abuelo ésta durmiendo profundamente en su
cama cuando la niña entra y lo despierta. Ella se sube a la cama del viejo y
este le acaricia el pelo. Esta interacción entre el abuelo y la niña respalda
aún más la idea de la amistad compartida entre ellos. Luego la niña se imagina
como está acostada sola en las colinas. En el fondo se escucha como canta la
niña junto al abuelo. Esto podría explicar cómo se siente la niña junto al abuelo:
relajada. Después cambia el escenario y el abuelo aparece como la luna y la
niña como caras alrededor de él. Aquí, el abuelo se representa vigilante y
protector sobre la niña, cuidándola hasta que sea fuerte.
Pronto entra la madre de la niña y se la lleva a comer. La
niña come rápidamente para luego volver al dormitorio del abuelo. Junto al
abuelo la niña se imagina como la barba de este se transforma en varios pájaros
cuales dejan solo a otro pájaro. Esta escena, muy parecida a la primera
interpretada, podría explicar las relaciones de la joven. Los pájaros podrían
ser su familia la cual la cuida pero no la protege del mal; los animales
corriendo podrían ser otras personas, tal vez ex-amigos; y el pájaro solo
podría ser la niña.
En otra ocasión la niña se imagina como el abuelo se
transforma en un cerezo y ella en sus frutos los cuales caen y se alejan del
árbol. Acá el cerezo podría representar la vejez junto a la sabiduría, mientras
que la niña podría representar la juventud e inocencia. El momento en cual se
caen los frutos del árbol podría representar una pelea entre el abuelo y la
niña en cual ellos se alejan el uno del otro repentinamente. Luego cuando las
frutas se alejan del cerezo, la niña podría estar olvidando al viejo.
Hay otro momento, después de la muerte del abuelo, en la
cual la niña entra al dormitorio vacío del abuelo, luego abraza su cama y se
sube en ella. Esto podría demostrar lo tanto que extraña al viejo y como ella
no quiere soltarlo aún. Al final, por última vez la niña canta sola. Trata de
recordar los momentos felices que compartió con su abuelo.
En conclusión, el análisis interpretativo que se ha hecho
del cortometraje animado nos ha permitido visualizar tanto símbolos como temas
importantes para la cultura japonesa como lo son los mayores, en este caso el
abuelo, la vejez y lo difícil que se le hace a un niño entender la muerte, y la
confianza entre dos personas.
En mi opinión, el cortometraje no se especifica totalmente en
la cultura japonesa, sino que se centra más en temas mundiales como el amor, la
confianza y la amistad. Nos explica cómo se siente perder a un familiar cercano
a nosotros y como algunos responden a esta pérdida. La niña, por ejemplo,
recuerda las cosas bonitas que hizo junto al abuelo.
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