Crítica literaria
por Andrea Marchant
En
esta crítica se analizará e interpretará el cortometraje animado "Goouguri
goouri" . Este cortometraje, de origen japonés es dirigido por Yoshiko
Misumi y patrocinado por la Tokyo University of Arts de la ciudad mencionada.
La historia trata de una niña sin muchas amigas, que siempre está con su abuelo
lo más posible, ya que él le cuenta historias y la imaginación de la niña
vuela. Pero un día el abuelo muere y la niña se queda sola.
Para comenzar, la niña se encuentra sola en un posible patio de escuela
o plaza pública. Tras ella, un pájaro se encuentra alejado de otros que comen
semillas, dando a entender que la niña se siente sola, o es solitaria e
independiente, y, como comprobaremos en adelante, su única compañía -o al menos
la que verdaderamente disfruta- es la de su abuelo.
Al
estar con él, aparecen montañas y pájaros que se convierten en estrellas junto
a la luna -la cara del abuelo- en la que
está la niña; lo cual quiere decir que el abuelo le cuenta historias a su
nieta, y esta sueña con la naturaleza, mientras que su abuelo cuida de sus
sueños.
Pero de pronto aparece la madre quien sermonea a la niña por no dejar
descansar al abuelo, de todas formas lo sigue acompañando, y sueña que su
abuelo se transforma en un cerezo -florecen tras un largo invierno- y ella en
los frutos que pronto caen, ruedan cuesta abajo mientras van creciendo. -Todo
esto simboliza el crecimiento de la niña tras la separación, muerte de su
abuelo.
En
conclusión, el análisis interpretativo que se ha hecho del cortometraje animado
nos ha permitido visualizar tanto símbolos, como tomas importantes para la
cultura japonesa como lo son los cerezos, que después de un duro y largo
invierno dan frutos, igual que el abuelo; después de su larga vida, el aprecia
hacia él, de su nieta, es su fruto.
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